domingo, 13 de marzo de 2011

COMPETENCIAS BÁSICAS II: UN EJEMPLO

Un ejemplo. En los últimos siglos nuestra mente literaria y libresca, con su modo de procesamiento lineal y concentrado, ha sido la piedra arquimédica de la ciencia, el arte, el pensamiento y la comunicación. Nuestras instituciones educativas han dedicado y todavía dedican una fracción considerable de tiempo y recursos a la instrucción de los jóvenes en la lectura de obras literarias, periódicos, ensayos... Yo mismo, cuando miro hacia atrás, veo que en mis años de docencia he reservado muchos esfuerzos al refinamiento de la habilidad lectora de mis alumnos: reconocer convenciones textuales, identificar tipologías y géneros de discurso, interpretar marcadores textuales, percibir la coherencia lógica o temporal de los textos, representar la estructura de los mismos, en general, dejar atrás una lectura mecánica y ganar en profundidad.
Internet está transubstanciando al lector: el lector paciente, reflexivo y concentrado de libros extensos, capítulos enteros de alguna monografía o simplemente artículos, se transforma ante nosotros a gran velocidad en un hiperactivo cazador de información relevante en la red, que, saltando de página en página, no se fija en más de diez líneas de un mismo texto.
Internet ha absorbido el libro y lo ha reeditado en un insólito formato. Ha incluido hiperenlaces en sus textos; ha fragmentado y etiquetado sus contenidos para hacerlos adecuados a los motores de búsqueda. Los enlaces invitan a ser pulsados -nada que ver con el gesto de levantarse a buscar otro volumen en la estantería superior o pedir un libro que llega dos semanas más tarde-. La facilidad con que saltamos de un texto a otro produce distracción, un sentimiento de provisionalidad y un desprecio por el conjunto de la obra a la que pertenece el fragmento que nos interesa. Pero es que el texto electrónico se ve acompañado de imágenes, videos, podcasts, anuncios, herramientas de navegación, aplicaciones de software específico etc. En fin, a esto se añaden los mensaje que nos avisan de la publicación nueva en un blog que seguimos o las alertas de Facebook. No es disparatado decir que en unos años la lectura de un libro de cien páginas tendrá el sabor, rancio y romántico a la vez, del artesano, del alfarero que sucio de barro fabrica su jarra.
Las pruebas de PISA ya insisten en tareas que implican textos no lineales. Si la tendencia que he descrito se generaliza (y todo parece indicar que ya casi está generalizada en determinadas generaciones)... me pregunto: ¿qué he estado haciendo yo los últimos años con mis alumnos? ¿Adónde los he conducido?
Un ejemplo, decía, un ejemplo más de qué fácil es estar equivocados en nuestras prácticas. Una prueba más de que hay una alta probabilidad de que lo que estamos haciendo en nuestras aulas esté mal.

3 comentarios:

  1. Tienes toda la razón. Creo que llevo 15 años malenseñando. Les hablamos en lenguajes extraños, les exigimos contenidos extraños, somos para ellos seres extraños.

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  2. Yo escribir poco, poco... pero aquí te dejo alguna reflexión que he encontrado por la web y así sigues comiéndote el tarro un poco ja ja...

    http://www.boulesis.com/boule/cinco-sentencias-para-las-sesiones-de-evaluacion/?utm_source=feedburner&utm_medium=feed&utm_campaign=Feed%3A+boule+(Boule)

    Redes de Punset: el sistema educativo es anacrónico: http://blip.tv/file/4859551

    No sé poner enlace aquí, así que copia y pega en la barra. Un cariñoso saludo de Wlokkera

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