viernes, 25 de marzo de 2011

COMPETENCIAS BÁSICAS IV: EL ALUMNO DEL FUTURO (¿DEL MAÑANA MAÑANA?)

Cuando yo ingresé en esta profesión vi una generación de profesores que se jubilaba horrorizada ante el abismo que se le abría a sus pies. Dos detalles creo que abrumaban a esos profesores: el clima de permisividad del que tanto se ha hablado y la llegada de las nuevas tecnologías -entonces solo para meter las notas. Me pareció que para esos profesores, que empezaron a trabajar en los sesenta, el cambio debió ser duro. Muchos reconocían, entre eufemismos, su desfase.
No sé cuándo ni cómo egresaré de la profesión. Ahora bien, estoy seguro de que “me licenciaré con deshonor”, como miembro de la generación docente más inútil de cuantas han pisado las aulas. ¿Por qué?
Empecemos por los aspectos cognitivos. Una razón es la tendencia a la externalización de varias facultades intelectuales. En primer lugar, la memoria humana se apoyará cada vez más en soportes externos. La inmediatez de la información acelera este proceso. La memoria se requerirá solo para aspectos muy concretos. Con ello los procesos de consolidación de información en nuestra cabeza se irán perdiendo. El cerebro humano, que se caracteriza por su plasticidad, acusará esta pérdida de la memoria. En segundo lugar, la resolución de todo tipo de tareas y problemas estará asistida por el software. Las interfaces se diseñarán cada vez más a tal efecto. Ambos aspectos son ambiguos: ¿significa que nuestros alumnos se volverán tontos o bien que su cerebro se liberará de actividades engorrosas para dedicarse a otras tareas más creativas o, por lo menos, más productivas? Este proceso tendrá dos fases: en la primera, que vivimos ahora, simplemente delegamos en dispositivos externos nuestras facultades intelectuales; en la segunda, esos dispositivos volverán en forma de prótesis cognitivas a muestro cuerpo: de cyborgs corporales (empastes, lentillas...) nuestros alumnos pasarán, finalmente, a ser cyborgs espirituales. Nosotros también, claro. Espero que en el reconocimiento mutuo entre unos y otros no interfiera el currículo y la didáctica.
La hiperactividad seguirá creciendo -en EEUU se pasó de los 500.000 hiperactivos en 1985 a los 5 millones en 2007. ¿Debemos preocuparnos? No necesariamente. Esta patología está definida hasta cierto punto socialmente: el hiperactivo es un enfermo en virtud de nuestras normas e instituciones sociales; en una sociedad nómada o de cazadores pasaría desapercibido. Podemos albergar la esperanza de que la sociedad se transforme hasta un punto en que la anormalidad de los hiperactivos se disuelva en nuevos valores y normas.
Hasta aquí he tratado sucesos más que probables. Ahora me adentraré en terrenos más especulativos. Creo que en los centros educativos se puede librar una batalla por derechos. El exceso de información está borrando la frontera entre infancia y madurez o, al menos, está haciendo que esta retroceda. Mientras Internet se empeña en hacer desaparecer la infancia y adolescencia es probable que la sociedad se proponga mantenerla artificialmente. Esto obligará a que las instituciones educativas, entre otros agentes, tripliquen sus esfuerzos en tareas de control y vigilancia. En toda tutela hay un aspecto alienante y opresor. El capitalismo, al menos para el materialismo cultural, ha disuelto la ancestral tutela masculina de la mujer. ¿Acabará la sociedad del conocimiento con la tutela adulta de niños y jóvenes?
Las identidades serán otro campo de batalla. Las raciales, culturales y religiosas son un dolor de muelas ya hoy. Pero hay que estar atentos a nuevas formas de identidad. Es visible ya hoy la rehabilitación de los homosexuales en centros educativos a través de campañas de concienciación. En unos años la identidad homo, junto con la hetero, estará, afortunadamente, normalizada. ¿Qué hacer entonces con otras orientaciones y prácticas minoritarias? Llegados aquí no puedo sino decir: “¡que me ahorquen si entiendo lo que digo!”(G.Marx).
Esta entrada ya va quedando larga. En cualquier caso basta para mi propósito, que era convencer a mis compañeros de qué cerca está nuestra jubilación.

10 comentarios:

  1. qué putada si te equivocas en la última predicción

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  2. No estoy demasiado de acuerdo con lo de "miembro de la generación docente más inútil de cuantas han pisado las aulas".
    Hemos traído, pues también yo soy de este reemplazo, a estas aulas muchas cosas. Más comprensión con la diversidad y mucho más atención a ella. Más cercanía y menos tarimas. Más libertad y más transversalidad (si se puede decir así). Más crítica hacia nosotros mismos, lo que yo creo que nos hace mejores...
    En definitiva, querido Romano, creo que no somos "tan malos", y que nos queda aun mucho que dar y un largo camino por recorrer.
    Espero así sea.
    Salud

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  3. Martín, me alegro de que dediques unos minutos a mis especulaciones. Lo de "miembro de la generación docente más inútil de cuantas han pisado las aulas" es una exageración, evidentemente. Que nuestra generación (parte de ella) ha aportado muchas cosas, eso nadie lo duda. ¿Pero estaremos a la altura de las circunstancias?
    Un saludo

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  4. Pufffff¡ Y si en vez de pensar en lo que podrá ser y sus consecuencias, y lamentarnos de lo que pensamos que no hacemos bien...empezamos a actuar? Necesitamos más optimismo....Wlokkera

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  5. Estoy totalmente de acuerdo con Romano: si la administración quiere conseguir algo (y dudo que de verdad lo pretenda) debería jubilar a toda una generación de docente que, sin pertenecer a la viejo mundo, no entiende la nueva realidad que se cierne sobre nosotros. Con respecto a mis buenos amigos idealistas(wlokkera, Martín) quisiera hacerles una crítica constructiva (no os enfadéis, porfa); creo que vuestro discurso resulta algo reiterativo: la cosa no está tan mal, hemos conseguido mucho, hay que seguir reflexionando y pasar a la acción. No hemos conseguido tanto, me duele la cabeza de tanto reflexionar y llevamos 20 años diciendo que debemos pasar a la acción, pero es la acción y la realidad la que nos pasa por encima como una locomotora. De todos modos os animo a tirar del carro, yo ya me bajé de él, si es que algún día me subí. Un saludo y perdonad a este escéptico cada vez más felizmente derrotado.

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  6. Querido Romano, un placer leer tus especulaciones. Un placer poder sentarme a esta mesa de escépticos e idealistas, y caminar o discutir, sobre las bondades y maldades de esto de la Educación y la Enseñanza. Respecto a tu pregunta de si lo estamos haciendo bien. Ni lo dudes. El hecho de pensar ya nos lleva a mejorar, a reflexionar, y yo creo que eso ya es hacer las cosas por el camino correcto en esta sociedad en las que nos ha tocado vivir, donde no son muchos los que echan la mirada atrás sobre sus acciones y decisiones.

    Respecto a la utilización de apelativos como idealista, que el gran escéptico de allende las sierras, pone sobre este pobre "juntador de palabras", solo una reflexión. Decía no se quién que las decisones (y las acciones) más difíciles son aquellas en las que nosotros estamos inmersos. Pues eso, creo, que mi "idealismo" responde a algo muy sencillo. Muchas noches, una niña de casi seis años me reclama, con ilusión, para que le cuente cuentos que a mi me contaron. Esa es una buena razón para luchar. ¿O no?.

    Salud y saludos.

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  7. Perdona Romano que utilice tu blog para contestar a mi buen amigo "idealista". Claro que hay que luchar, claro que no hay que someterse, pero una cosa es permanecer de pie y no caer de rodillas y otra muy diferente creer en la victoria. Yo creo en la lucha, pero no creo en la victoria.

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  8. Wlokkera dijo "¿Por qué no empezamos a actuar?" Yo no he dejado nunca de actuar. Sigo tocando en la orquesta aunque el titanic se esté hundiendo. Pero eso es... esto se hunde. Esto se hunde de verdad. Y quien de verdad puede y debe hacer algo no sabe qué hacer.
    Martín dijo que no éramos tan malos. Estoy de acuerdo con él: nuestro mérito tenemos. Otra cosa es que nuestras ofrendas diarias conduzcan a algún sitio. Somos la fruta vana.

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  9. Me han comentado por ahí que tu última entrada es demasiado densa. Estoy de acuerdo con esos comentarios. No sé adónde quieres llegar.
    ¿Para cuándo algo de verdad sobre competencias básicas?

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  10. Tiene razón Alter Ego. Deseamos que pronto te centres en las competencias básicas. Permaneceremos atentos y en espera.

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